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La información falsa y engañosa sobre el voto y las elecciones perjudica tanto a los individuos como nuestra capacidad de hacer realidad la promesa de la democracia para todos. Esta guía puede ayudar a aclarar qué es la información errónea, en qué se diferencia de la desinformación, cómo detectarla y qué podemos hacer al respecto, incluyendo la búsqueda de información precisa sobre las elecciones.
Antes de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, una agencia trol rusa llamada Agencia de Investigación de Internet (IRA, por sus siglas en inglés) creó o intensificó a propósito rumores en línea sobre Hillary Clinton, a menudo en forma de memes y otros contenidos en las redes sociales. Se cree que esto influyó en el resultado de las elecciones y es uno de los ejemplos más impactantes de propaganda electoral de los últimos años. También es una forma clásica de desinformación. Pero, ¿qué significa realmente esa palabra y por qué las acciones de la IRA entran en esa categoría?
Aunque los términos se utilizan a menudo indistintamente, la información errónea y la desinformación son diferentes. La información errónea es una información falsa o engañosa que se difunde sin malicia ni intención de engañar, y quienes la comparten realmente creen que es cierta. La desinformación, en cambio, es información falsa o engañosa que se difunde con malicia e intención de engañar. Quienes la comparten son conscientes de que la información es falsa o engañosa. La desinformación se utiliza a menudo para los movimientos sociales, la influencia política o el beneficio económico.
Por supuesto, la distinción no siempre es tan obvia como en el ejemplo de la IRA e, históricamente, la intención es difícil de probar. Muchos individuos que creen en teorías de conspiración relacionadas con las elecciones, por ejemplo, están difundiendo información errónea —no desinformación— porque realmente creen en las historias falsas que han escuchado de fuentes en las que confían. Esto hace que sea más difícil de rebatir y, en parte, es la razón por la que la comprobación de los hechos por sí sola rara vez es suficiente para convencer a quienes creen lo contrario.
Independientemente de la fuente o la intención, las afirmaciones sin fundamento sobre el proceso democrático han persuadido a la gente para que vigile las urnas, se convierta en observador electoral y asuma otras funciones que podrían permitirle interferir en lo que creen que es una manipulación electoral, incluso si esas creencias se basan en mentiras. Tales prácticas conducen a la intimidación de los votantes y causan preocupación por el acoso a los votantes o los trabajadores electorales, quienes lo experimentaron tras las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos.
Así como obtenemos información relacionada con las elecciones de muchas fuentes, la información errónea puede aparecer en el curso de nuestro rutinario acceso a la información digital y no digital sobre las elecciones, el voto y los candidatos. Dicha información puede formar parte de conversaciones y discursos, entretejerse en artículos —incluso los que también contienen información precisa—, recomendarse en las redes sociales e incluso extraerse de videoclips de eventos en directo. A la hora de evaluar su exactitud, es importante pensar de forma crítica sobre dónde se obtiene la información y tener en cuenta tanto la fuente como el medio.
Fuente
La información errónea puede proceder de muchas fuentes diferentes, incluso de aquellas que pueden parecer fiables. A menudo, consiste en hechos alterados entretejidos en mensajes más largos que incluyen información precisa.
Medios
Desgraciadamente, la información errónea puede aparecer en todos los medios de comunicación.
A medida que se acerca la temporada electoral y nos informamos sobre los candidatos y los temas de votación, es importante asegurarse de que la información es precisa. Todo el mundo es susceptible de recibir información engañosa. Aunque puede tomar algo de tiempo comprobar las fuentes y evaluar la exactitud de lo que está leyendo y escuchando, vale la pena hacerlo. Al fin y al cabo, se trata de su voto y su voz. No asuma que algo es cierto solo porque alguien que conoce haya compartido la noticia o le haya contado algo. Averígüelo por sí mismo. Evaluar la credibilidad de una noticia exige algunos pasos adicionales. He aquí algunas estrategias.
Hay mucha información inexacta relacionada con las elecciones, y mucha de ella es perjudicial para el derecho al voto y el compromiso cívico. Si aplica las técnicas que ofrecemos aquí, podrá identificar mejor la información inexacta. Hay cosas que puede hacer para limitar la difusión de información falsa o engañosa, tanto en línea como fuera de ella: la principal es no repetirla.
Estas son algunas estrategias para encontrar contenido útil y preciso sobre las elecciones.